PROBLEMATICA SOCIAL EN PERSPECTIVA ECLESIAL

  1. LOS POBRES COMO MISION DEL CRISTIANO Y DEL LASALLISTA.

A. QUE NOS PROPONEMOS
Reconocer la problemática social mundial como un llamado a la conversión personal y social por tanto un reto político desde la perspectiva del desarrollo profesional. .

B. EJES TEMATICOS
1. Panorama político
2. Problemática social
3. Crisis económica
4. Problema ético-moral y religioso

C. AMBIENTACION.
Hacer cineforo con el video “Destino Colombia”


LA PROBLEMÁTICA SOCIAL EN PERSPECTIVA ECLESIAL.

Teniendo en cuenta que la actividad humana es esencialmente una actividad productiva, es decir que implica una red de relaciones: de producción, de mercadeo, de distribución, etc.., se habla de “problemática social” para designar toda aquella anormalidad en las múltiples relaciones que se generan en la actividad productiva: relaciones demográficas (de los hombres entre sí para ocupar el suelo); relaciones ecológicas, (las del hombre con los recursos naturales, con los bienes y productos); relaciones económicas (mediadas por el dinero); relaciones políticas (desde las instituciones que garantizan el orden); relaciones culturales (modos y formas de recrear la vida y los valores) y de todas ellas se ha pronunciado la iglesia a lo largo del proceso histórico que estudiamos en el tema anterior (contexto histórico) y por eso vamos a profundizar un poco no desde los temas aquí propuestos sino desde la mirada de los seis Papas y del concilio Vaticano II. La pregunta que se intenta responder en este capítulo es: ¿Qué fue lo que cada uno de ellos consideró era el problema central del tema social?

1.    LEON XIII (Rerun Novarum)
Habla del estallido de una guerra para describir el enfrentamiento de dos grupos sociales “unos que han acumulado las riquezas y otros, multitud, que están empobrecidos”. Confronta una desigualdad de clases dadas por el desequilibrio en la tendencia de bienes, enriquecimiento de unos pocos, hecho este que trasciende lo ideológico y amenaza con el enfrentamiento revolucionario. Aunque el escrito del Papa (No7) aclara que no es tanto que por la dinámica misma de la desigualdad se genera la guerra sino que la “Intención sediciosa y pervertida” de algunos es la que genera el conflicto.

El Papa reconoce que es difícil poder definir los límites de los derechos y deberes para cada una de las dos clases. Y considera que el problema se agrava cuando se acepta la propuesta socialista de la repartición de los bienes particulares
La denuncia mayor, y a ojos de muchos, el respiro por la herida se encuentra en el No 71 cuando escribe que: “Vemos, sin embargo, que principalmente en nuestros tiempos, se hace todo lo contrario. En muchos lugares ha hecho el estado violencia a estas comunidades, se ha hecho, violando múltiples derechos, porque las ha aprisionado en una red de leyes civiles, las ha despojado del legítimo derecho de persona moral y ha confiscado todos sus bienes, sobre los cuales tenía su derecho la Iglesia, tenía el suyo cada uno de los individuos de aquellas comunidades, y lo tenía también los que a un fin determinado dedicaron aquellos bienes y aquellos a cuya utilidad y consuelo se dedicaron. Por lo cual, no podemos menos de quejarnos amargamente de expoliaciones tan injustas como perniciosas, tano más cuando vemos que a estas asociaciones de hombres católicos, pacificas de veras y de todas maneras útiles se les cierra completamente el paso, al mismo tiempo que se proclama la amplia libertad con franqueza a los hombres que meditan planes igualmente perniciosos a la religión y al estado” (R.N. No 71) y aunque la intención era denunciar el reciente régimen comunista con su despotismo nacionalizador este documento sirvió para denunciar el problema social en términos de:


2.    PIO XI (Quadragessimo anno)
Habla de un enorme contraste, en cuanto a la distribución de los bienes, unos pocos son riquísimos y los innumerables son pobres. Y reconociendo con relación a los cuarenta años atrás que la condición de los obreros ha mejorado afirma que sigue siendo escandalosa: “es igualmente cierto que desde que las artes mecánicas y las industrias de los hombres se han extendido rápidamente e invadido innumerables regiones… el número de los proletarios necesitados, cuyo gemido sube desde la tierra hasta el cielo, ha crecido intensamente. Añádase el ejército ingente de asalariados del campo, reducidos a las más estrechas condiciones de vida. Y desesperanzados de poder jamás obtener “participación alguna en la propiedad de la tierra” y por tanto sujetos para siempre a la condición de proletarios” (Q-A. No 59)

Titula de crimen el abuso que para aquella época de la humanidad se cometía contra los pequeños y contra las mujeres. A aquellos por su edad infantil y la imposibilidad de su formación y en aquellas por la debilidad y responsabilidad de la crianza. 

Denuncia un estado prepotente que se convierte en amo y Señor del cual dependen todas las dimensiones de la vida de los asociados generando así la insuficiencia de acción social.

Reconoce una evolución hacia lo negativo del asunto especialmente focalizado en la concepción del trabajo“…en nuestros días según están las cosas, sobre el mercado de trabajo, la oferta y la demanda separan a los hombres en dos clases; como en dos ejércitos y la disputa de ambas transforma tal mercado como en un campo de batalla, en donde uno frente al otro luchan cruelmente”  es decir el trabajo como derecho fundamental y primario queda convertido en mercancía, objeto de negociación, igualmente dispuesto a la ley de la oferta y la demanda y por tanto objeto de dominio y de control.

De otro lado denuncia la creciente acumulación de capital: “… en nuestros días no se acumula solamente la riqueza, sino que se crean enormes poderes, y una prepotencia económica, en manos de muy pocos. Muchas veces no son estos los dueños siquiera, sino solo depositarios y administradores que rigen el capital a su voluntad y arbitrio”.  Es una denuncia que prevé lo que pasará con las grandes corporaciones y con el “managment” de los bienes de la tierra.

Reconoce la brecha de dos sistemas ideológicos desarrollados para la época: el socialismo y el comunismo condenando a este último por dos planteamientos equivocados: la socialización de los bienes a través de la anulación de la propiedad privada,  y la propuesta de la violencia como la forma de instauración del orden social.

3.    JUAN XXIII (Mater et magistra, pacem in terris)
Entendiendo el asunto como parte del proceso creciente de la socialización reconoce que éste ha generado un serie problema en la privación de las libertades individuales. “restringe el radio de la libertad en el trato de los seres humanos individuales; y utiliza medios , sique métodos y crea ambientes que dificultan que cada uno piense independientemente de los influjos externos, obre por iniciativa propia, ejercite la responsabilidad  y afirme y enriquezca su persona” (M.M. 19)

La mirada es diferente, este Papa se nos presenta como un hombre enternecido por la gravísima problemática del hambre de muchos seres:  Una profunda amargura embarga nuestro ánimo ante el espectáculo inmensamente triste de innumerables trabajadores de muchas naciones y de enteros continentes, a los cuales se les da un salario que los somete a ellos y a sus familiares a condiciones de vida infrahumana”… señala directamente el causante de la pobreza el salario o acuerdo económico entre patrón y trabajador, poco a poco ha ido convirtiéndose en una explotación sacralizada por la perspectiva legalista del orden del mundo. “Pero en algunas de esas naciones la abundancia y el lujo desenfrenado de unos pocos privilegiados contrastan de manera estridente y ofensiva con las condiciones de extremo malestar de muchísima gente; en otras se llega a obligar a la actual generación a vivir con privaciones inhumanas para aumentar la eficiencia de la economía nacional conforme a ritmos acelerados que sobrepasan los límites que la justicia y la humanidad permiten; mientras en  otras naciones un elevado tanto por ciento de la renta se consume en robustecer o mantener un mal entendido prestigio nacional o se gastan sumar enormes en armamentos” (M.M. No 20), igualmente señala la otra falacia tras la que se esconde la práctica de desigualdad y sometimiento de unos por otros, la falsedad de la guerra la cual le quita presupuesto a la educación, a la salud y la satisfacción de las necesidades básicas.

”Lamentablemente, como ya hemos indicado y se verá más ampliamente después, no son pocos los desequilibrios económicos y sociales que en la época moderna ofenden la justicia y la humanidad: y profundos errores dan forma a la actividad. Los fines, estructurales y funcionamiento del mundo económico” (M.M. 26) El pronunciamiento pontificial revela lo que a nuestros ojos es una evidencia: el orden económico se basa en unos presupuestos falsos que hacen posible la existencia de la inequidad permanente.

“En estos últimos decenios, como es sabido, la separación entre propiedad de los bienes productivos y responsabilidades directivas en los mayores organismos económicos, se ha ido acentuando siempre más. Sabemos que esto crea difíciles problemas de control por parte de los poderes públicos, para garantizar que los objetivos pretendidos por los dirigentes de las grandes organizaciones sobre todo aquellas que mayor incidencia tienen en la entera vida económica de una comunidad política, no estén en contraposición de las exigencias del bien común. Son problemas como la experiencia lo atestigua, que se plantean igualmente, tanto si los capitales que alimentan las grandes empresas son de propiedad de privados  ciudadanos, como si son de entidades publicas2(M.M.28) Más claro no puede estar: el orden económico organizado en las famosas “corporaciones” escapan absolutamente a todo control fiscal, ellas no tienen rostro, no tienen responsables y se expanden por todo el mundo definiendo patrones de consumo y además el equilibrio demanda y oferta.

“En el plano mundial, no parece que la población agrícola-rural haya disminuido, en términos absolutos. No obstante, es incontestable la existencia de un éxodo de las poblaciones agrícola-rurales hacia poblados o centros urbanos, éxodo que se verifica en casi todos los países y que algunas veces adquiere proporciones multitudinarias y crea problemas humanos complejos, de difícil solución”…” por eso, un problema de fondo, que se plantea en casi todas las comunidades políticas es el siguiente: cómo proceder para que venga a reducirse el desequilibrio de eficiencia productiva, entre el sector agrícola, por una parte y, por la otra, el sector de la industria y los servicios; y para que el tenor de vida de la población agrícola-rural, se distancie lo menos posible del tenor de vida de los ciudadanos que obtienen sus entradas del sector de la industria y los servicios; y cuantos trabajan la tierra no padezcan ese complejo de inferioridad, antes por el contrario, estén persuadidos de que, también dentro del ambiente agrícola-rural, pueden afirmar y perfeccionar su persona mediante su trabajo y mirar confiados su porvenir. (M.M. 34)
4.    PABLO VI (Eclesian suam, gaudium et spes, populorum progression, octagessima adeveniens)
5.    JUAN PABLO II (Laborem exercen, solicitudo rei sociales, centesimus annus)
6.    BENEDICTO XVI (Caritas in veritatis)


EL PROBLEMA SOCIAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LA POPULORUM
(Las citas corresponden a la XVIII edición de Paulinas en Bogotá.)

“hambre, de la miseria, de las enfermedades endémicas, de la ignorancia; que buscan una más amplia participación en los frutos de la civilización, una valoración más activa de sus cualidades humanas;” (No 1

Los pueblos hambrientos interpelan hoy, con acento dramático, a los pueblos opulentos. No 3

Verse libres de la miseria, hallar con más seguridad la propia subsistencia, la salud, una ocupación estable; participar todavía más en las responsabilidades, fuera de toda opresión y al abrigo de situaciones que ofenden su dignidad de hombres; ser más instruidos; en una palabra, hacer, conocer y tener más para ser más: tal es la aspiración de los hombres de hoy, mientras que un gran número de ellos se ven condenados a vivir en condiciones, que hacen ilusorio este legítimo deseo. Por otra parte, los pueblos llegados recientemente a la independencia nacional sienten la necesidad de añadir a esta libertad política un crecimiento autónomo y digno, social no menos que económico, a fin de asegurar a sus ciudadanos su pleno desarrollo humano y ocupar el puesto que les corresponde en el concierto de las naciones. No 6

los pueblos ricos gozan de un rápido crecimiento, mientras que los pobres se desarrollan lentamente. El desequilibrio crece: unos producen con exceso géneros alimenticios que faltan cruelmente a otros, y estos últimos ven que sus exportaciones se hacen inciertas.No 8

9. Al mismo tiempo los conflictos sociales se han ampliado hasta tomar las dimensiones del mundo. La viva inquietud que se ha apoderado de las clases pobres en los países que se van industrializando, se apodera ahora de aquellas, en las que la economía es casi exclusivamente agraria: los campesinos adquieren ellos también la conciencia de su miseria, no merecida[9]. A esto se añade el escándalo de las disparidades hirientes, no solamente en el goce de los bienes, sino todavía más en el ejercicio del poder, mientras que en algunas regiones una oligarquía goza de una civilización refinada, el resto de la población, pobre y dispersa, está «privada de casi todas las posibilidades de iniciativas personales y de responsabilidad, y aun muchas veces incluso, viviendo en condiciones de vida y de trabajo, indignas de la persona humana» No 9

El conflicto de las generaciones se agrava así con un trágico dilema: o conservar instituciones y creencias ancestrales y renunciar al progreso; o abrirse a las técnicas y civilizaciones, que vienen de fuera, pero rechazando con las tradiciones del pasado, toda su riqueza humana. De hecho, los apoyos morales, espirituales y religiosos del pasado ceden con mucha frecuencia, sin que por eso mismo esté asegurada la inserción en el mundo nuevo.  No 10.

21. Menos humanas: Las carencias materiales de los que están privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo. Menos humanas: las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de las explotaciones de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones. Más humanas: el remontarse de la miseria a la posesión de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliación de los conocimientos, la adquisición de la cultura. Más humanas también: el aumento en la consideración de la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza (cf. Mt 5, 3), la cooperación en el bien común, la voluntad de paz. Más humanas todavía: el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin. Más humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad de la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida de Dios vivo, Padre de todos los hombres. No 21

24. El bien común exige, algunas veces, la expropiación, si por el hecho de su extensión, de su explotación deficiente o nula, de la miseria que de ello resulta a la población, del daño considerable producido a los intereses del país, algunas posesiones sirven de obstáculo a la prosperidad colectiva.
Afirmándola netamente[19] el Concilio ha recordado también, no menos claramente, que la renta disponible no es cosa que queda abandonada al libre capricho de los hombres; y que las especulaciones egoístas deben ser eliminadas. Desde luego no se podría admitir que ciudadanos, provistos de rentas abundantes, provenientes de los recursos y de la actividad nacional, las transfiriesen en parte considerable al extranjero, por puro provecho personal, sin preocuparse del daño evidente que con ello infligirían a la propia patria[20]
30. Es cierto que hay situaciones cuya injusticia clama al cielo. Cuando poblaciones enteras, faltas de lo necesario, viven en una tal dependencia que les impide toda iniciativa y responsabilidad, lo mismo que toda posibilidad de promoción cultural y de participación en la vida social y política, es grande la tentación de rechazar con la violencia tan grandes injurias contra la dignidad humana.
45. «Si un hermano o una hermana están desnudos —dice Santiago— si les falta el alimento cotidiano, y alguno de vosotros les dice: "andad en paz, calentaos, saciaos" sin darles lo necesario para su cuerpo, ¿para qué les sirve eso?»(Sant 2, 15-16). Hoy en día, nadie puede ya ignorarlo, en continentes enteros son innumerables los niños subalimentados hasta tal punto que un buen número de ellos muere en la tierna edad, el crecimiento físico y el desarrollo mental de muchos otros se ve con ello comprometido, y enteras regiones se ven así condenadas al más triste desaliento.
53. ¿Quién no ve además que un fondo tal facilitaría la reducción de ciertos despilfarros, fruto del temor o del orgullo? Cuando tantos pueblos tienen hambre, cuando tantos hogares sufren la miseria, cuando tantos hombres viven sumergidos en la ignorancia, cuando aun quedan por construir tantas escuelas, hospitales, viviendas dignas de este nombre, todo derroche público o privado, todo gasto de ostentación nacional o personal, toda carrera de armamentos se convierte en un escándalo intolerable. Nos vemos obligados a denunciarlo. Quieran los responsables oírnos antes de que sea demasiado tarde.
55. La tarea podría parecer imposible en regiones donde la preocupación por la subsistencia de familias incapaces de concebir un trabajo que les prepare para un provenir menos miserable. Y sin embargo, es precisamente a estos hombres y mujeres a quienes hay que ayudar, a quienes hay que convencer que realicen ellos mismos su propio desarrollo y que adquieran progresivamente los medios para ello. Esta obra común no irá adelante, claro está, sin un esfuerzo concentrado, constante y animoso. Pero que cada uno se persuada profundamente: está en juego la vida de los pueblos pobres, la paz civil de los países en vía de desarrollo y la paz del mundo.
57. Las naciones altamente industrializadas exportan sobre todo productos elaborados, mientras que las economías poco desarrolladas no tienen para vender más que productos agrícolas y materias primas. Gracias al progreso técnico, los primeros aumentan rápidamente de valor y encuentran suficiente mercado. Por el contrario, los productos primarios que provienen de los países subdesarrollados, sufren amplias y bruscas variaciones de precios, muy lejos de esa plusvalía progresiva. De ahí provienen para las naciones poco industrializadas grandes dificultades, cuando han de contar con sus exportaciones para equilibrar su economía y realizar su plan de desarrollo. Los pueblos pobres permanecen siempre pobres y los ricos se hacen cada vez más ricos.
El drama de los jóvenes estudiantes
68. Es doloroso pensarlo: numerosos jóvenes venidos a países más avanzados para recibir la ciencia, la competencia y la cultura, que les harán más aptos para servir a su patria, adquieren ciertamente una formación más cualificada, pero pierden demasiado a menudo la estima de unos valores espirituales que muchas veces se encuentran, como precioso patrimonio, en aquellas civilizaciones que les han visto crecer.
Trabajadores emigrantes

69. La misma acogida debe ofrecerse a los trabajadores emigrantes que viven muchas veces en condiciones inhumanas, ahorrando de su salario para sostener a sus familias, que se encuentran en la miseria en su suelo natal.

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